Fomenta educación ambiental con “Mi Vecino el Oso”
El taller de educación ambiental “Mi Vecino el Oso” busca establecer una identidad clara para guiar a la ciudadanía en la interacción con la fauna con el objetivo de que la coexistencia entre humanos y animales silvestres sea posible y respetuosa.
Katya Ortiz Morales, estudiante de doctorado en la UANL, ha consolidado formalmente el proyecto “Mi Vecino el Oso”. Esta iniciativa busca fomentar la educación ambiental tras 15 años de trabajo independiente con el oso negro local.
Por este motivo, lideró el taller “Mi amigo el oso”, que se llevó a cabo el 1 de junio en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

El objetivo primordial es establecer una identidad clara para guiar a la ciudadanía en la interacción con la fauna. La organización trabaja para que la coexistencia entre humanos y animales silvestres sea posible y respetuosa tanto en el Campus Mederos como en la región en general.
El proyecto colabora de forma estrecha con la Facultad de Ciencias Biológicas y participa en la Semana de Sustentabilidad.
Durante los últimos cinco años, se ha observado una transformación positiva en la conciencia colectiva de los habitantes porque la población comienza a comprender que los humanos son los que han invadido el hábitat natural de los plantígrados.

Este cambio de mentalidad es fundamental para asegurar la supervivencia de la especie en áreas que colindan con la ciudad, ya que la expansión urbana desmedida ha reducido los espacios silvestres y obliga a los osos a buscar refugio y alimento en zonas residenciales.
Este fenómeno, explicó Ortiz Morales, ha propiciado un cambio de paradigma necesario para que la convivencia sea pacífica y segura para todos. Los ciudadanos ahora ven al oso como un vecino que merece respeto y no como un intruso peligroso.
Este aprendizaje social, sin embargo, ha estado marcado por sucesos negativos que han afectado la integridad de diversos ejemplares regionales, y “Lamentablemente han tenido que sufrir algunos osos para que la gente vaya entendiendo esto”, señaló Ortiz sobre la evolución ciudadana.

El impacto de estas lamentables noticias ha servido para acelerar la adopción de nuevas conductas preventivas en la comunidad. La pérdida de ejemplares silvestres resalta la urgencia de implementar estrategias educativas que eviten futuros incidentes en las colonias.
Acciones para una coexistencia segura
Entender que los osos buscan recursos básicos en la ciudad ayuda a mejorar la tolerancia social hacia su presencia constante.
En los talleres impartidos, se recalca que la tolerancia de los osos hacia los humanos no elimina su naturaleza salvaje. Mantener una distancia prudente es vital para evitar que los animales se sientan amenazados y reaccionen de forma defensiva.
La seguridad de las personas depende directo de respetar el espacio vital de estos grandes mamíferos en su entorno.

“La regla de oro con toda la fauna silvestre es no alimentarlos”, enfatizó la especialista durante la presentación del programa que consistió en un recorrido por la naturaleza de nuestro peludo vecino; su hábitat, distribución, hábitos y terminó con una inmersión total de los asistentes en la naturaleza de los terrenos aledaños al campus universitario.
La gestión adecuada de los residuos sólidos es otro pilar fundamental para evitar que los osos se acerquen a viviendas. Se recomienda utilizar botes de basura especiales o resguardar los desechos dentro del hogar hasta que pase el servicio.
Estas medidas preventivas disminuyen los encuentros peligrosos en las zonas de interfaz forestal del estado. Evitar que el oso asocie el alimento con los asentamientos humanos es la mejor forma de proteger a la especie, subrayó Ortiz Morales.

Las comunidades que están unidas y que se empiezan a pasar esta información son las que más rápido empiezan a hacer estos cambios, por lo que la creación de una red comunitaria informada es la herramienta más eficaz para transformar positivamente el entorno urbano compartido”.
“Mi Vecino el Oso” ofrece charlas en colonias, mesas de trabajo y actividades lúdicas para niños en diversos eventos locales. La educación continua para todas las edades es la clave para asegurar un futuro de respeto mutuo con la fauna.
Los interesados pueden contactar a la organización a través de sus redes sociales en Facebook, Instagram o por correo.
Recomendaciones básicas para vecinos:
- No alimentar a los osos bajo ninguna circunstancia para evitar que pierdan su instinto natural de búsqueda de alimento.
- Mantener una distancia segura y evitar acercarse para tomar fotografías, ya que su comportamiento es impredecible.
- Gestionar los residuos y utilizar botes especiales o resguardar la basura dentro de casa hasta que pase el camión.
- Hacer comunidad, compartiendo esta información con vecinos para asegurar que todos sigan los mismos protocolos de seguridad.
- Contactar a los expertos de "Mi Vecino el Oso" en redes sociales para solicitar pláticas educativas o asesoría en sus colonias.
La Unión Internacional para la Conservación tiene al oso negro en Peligro de Extinción dentro de la Nom 059 Semarnat 2010. En Serranías del Burro, Coahuila, está Sujeto a Protección Especial. Su temporada de reproducción es en primavera – verano, época cuando se vuelve visiblemente más agresivo. Su estructura social es ser solitario.
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Por: Guillermo Jaramillo Fotografía: Ricardo Rodríguez
