Se presenta Sinfonietta de FAMUS en el Museo de Historia Mexicana
La Sinfonietta de la Facultad de Música de la UANL deleitó con piezas de Giachino Rossini, Paulino Paredes y Antonín Dvořák.
La Sinfonietta de la Facultad de Música se presentó en el Museo de Historia Mexicana, y brindó un programa que entrelazó la picardía italiana de Gioachino Rossini; el drama de la migración mexicana de Paulino Paredes; y el romanticismo de Antonín Dvořák.
El evento se realizó el 20 de abril con la dirrección de Guillermo Villarreal, quien inauguró la velada con la obertura de El Barbero de Sevilla. Esta pieza de Gioachino Rossini destaca por su construcción en aumento, donde una frase melódica simple suma instrumentos hasta alcanzar un clímax sonoro.

La segunda parte del recital fue para las composiciones mexicanas: La Suite de Ballet Espalda Mojada. Paulino Paredes Pérez es el creador de la pieza y plasmó en partituras el suplicio del migrante. La obra describe el sacrificio de quienes abandonan sus raíces para buscar el sustento económico de sus familias.
El tema destaca la vida y obra del tuxpeño porque fue la última composición que el autor escuchó antes de fallecer en 1957. Tres días antes de su muerte, Paredes, junto a sus hijos, sintonizaron la radio desde el hospital para escuchar la transmisión de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Villarreal rememoró que el maestro Paredes criticó la lentitud de la interpretación en aquella emisión y señaló con precisión que los trombones se escuchaban desafinados.
A propósito, los hijos María del Pilar, Carlos Augusto y Arnulfo Paredes estaban presentes en el Museo de Historia Mexicana, como invitados en honor de su padre, quien también fue Director de la FAMUS en 1956, en ese entonces aún Escuela de Música.
Para cerrar la noche, la Sinfonietta deleitó al público con la Octava Sinfonía de Antonín Dvořák. El ensamble lució secciones de chelos dulces, complementadas por la precisión melancólica de los solos en el corno inglés.

Villarreal explicó que las fanfarrias presentes en esta sinfonía son en homenaje a Johann Sebastian Bach. Según el director, los grandes compositores suelen recurrir al “padre de la música” para dar solidez a sus pasajes.
La Sinfonietta, fundada en agosto de 2010, se conforma de manera íntegra por estudiantes de licenciatura de la UANL. El proyecto se ha consolidado como un espacio de alta exigencia para el futuro profesional de los instrumentistas.
Una norma de la agrupación es prescindir de músicos externos. Si una sección carece de un integrante, la orquesta modifica su formación interna para resolver la obra sin recurrir a contrataciones de refuerzo.

“Nos enorgullece que los alumnos trabajen todas las piezas; no dependemos de invitados. Formamos liderazgos propios”, enfatizó Villarreal.
La actividad regresará al recinto el próximo 4 de mayo con la Séptima Sinfonía de Beethoven. El programa incluirá también la obertura de Guillermo Tell e intermezzos de las óperas Carmen y Thaïs.
Por: Roberto González Fotografía: Carolina Silva
